Analízate el TTT por si las moscas

Algunos tienen la tensión, otros el colesterol y los hay que tienen el TTT por las nubes. Son esos profesores que siempre salen contentísimos de sus clases, que a menudo presumen de que no necesitan programación, ni material, ni tiempo de preparación, que entran y se comen el aula. Lo que es seguro es que se comen el tiempo que los estudiantes deberían aprovechar para comunciarse, escribir, indagar, comentar y evaluar ellos mismos. Pero como son tan buenos, para qué van a dejar hablar a los alumnos. La prueba del algodón tiene, en muchas ocasiones, la forma de un simple cronómetro. Si en tu clase el tiempo que los estudiantes participan activamente es menor que el que tú intervienes, a lo mejor es hora de que te plantees ir al médico y que te recete algo para subirte el STT. Que la cosa no es mortal, pero seguro que afecta a tu vida profesional y al rendimiento de tus estudiantes.

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16 comentarios:

Emilio Quintana dijo...

Michael Lewis. Mito 7: “Reduce Teacher Talking Time”. But now we know……..
You do not learn to speak by speaking. You learn by listening. We must work in the only profession where we are paid to speak English and then we say, “Don’t speak!”. It’s ridiculous. Learn to keep quiet and then learn to talk. Teacher Training Courses, especially for non native teachers, need to include sessions on how to paraphrase and repeat something 2/3 times so students understand. e.g. I come from a large town — well not so large, quite small really.

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Francisco Herrera dijo...

Estoy seguro, Emilio, de que entre el don't speak que tan alegremente ridiculiza Lewis y el no dejar hablar a los estudiantes de muchos profesores de ELE está la virtud. Y no pienso esto por tibieza o equidistancia, sino porque si los alumnos tienen que asistir a una clase magistral se podían quedar en su casa leyendo o viendo un vídeo tan tranquilamente. Entonces los profesores (de ingés, de español) no ganarían ni una perra gorda.

Emilio Quintana dijo...

Yo ahora, por ejemplo, estoy dándome más tiempo para hablar en los grupos iniciales (siempre en un entorno de dinámica de grupo y de comunicación y cooperación, de hecho la idea es que me interrumpan -y lo hacen- y que a través de ese "caos" los acostumbro a tomar la palabra, a respetar los turnos, a tomar decisiones comunicativas con significado etc...).

El motivo es que he notado que una necesidad básica que tienen es la de comprender porque si no comprenden no pueden interactuar o tomar turnos de palabra. Por supuesto, controlo mucho mi "habla de profesor" para provocar los efectos que quiero producir. Por eso, en buena parte, Lewis tiene razón, cuanto más expongo a algunos grupos iniciales a mi propio discurso mejor elaboran ellos el suyo (porque trabajamos lógicamente mucho en grupos y en tareas) y mejor saben entrar en una dinámica de interacción y turno de palabra.

Ahora estoy terminando un A2 que entró hace diez semanas balbuceando y va a salir "hablando por los codos". Y eso lo he conseguido en buena parte aumentando mi "input" significativo. Así he creado dinámica y los he expuesto a un discurso con significado al que han necesitado responder con todas las armas de que disponían. Ha sido un espectáculo verlos buscar en el diccionario, en el libro, en sus compañeros, buscar en su propia memoria, reelaborar su discurso, solo para responder al profesor al que estaban comprendiendo a pesar de que hablaba mucho y al que querían como locos comunicarles algo.

No sé si me explico bien, pero lo que quiero decir es que a partir de un buen análisis de necesidades y de una práctica profesional y significativa, un profesor puede conseguir mucho con su TTT. Eso no tiene nada que ver con una "clase magistral", es otra cosa. A los de la clase magistral habría que decirles esto.

Francisco Herrera dijo...

Lo que me estás diciendo es que has sometido a tu grupo a un input adecuado para conseguir output. Eso no se puede hacer si no hay un equilibrio entre el tiempo de intervención del profesor y el de los estudiantes. Lo que me sorprende, y hay casos así, es que un profesor esté a favor de promover el aprendizaje constructivo, cooperativo y autónomo, que siga un enfoque por tareas, pero luego deje un 10% de tiempo a sus alumnos para hacer todo eso. Algo falla aquí.

Emilio Quintana dijo...

No sigo un enfoque por tareas estrictamente hablando, sino más bien un enfoque orientado a la acción.

En todo caso, lo que intento decir es que lo que no cuadra es lo que acertadamente señala Lewis: "Learn to keep quiet and then learn to talk" y cuando luego se refiere explícitamente a la necesidad de que los profesores sepan elaborar un habla significativa.

Creo que la piedra de toque está en que el habla del profesor sea significativa y no tanto en el tiempo de exposición. Y eso dependerá del grupo y de los objetivos del grupo, no de las ideas previas con que el profesor entre a clase.

¿Enseñar a hablar estando callado? no me parece una mala pregunta.

Por lo demás, Francisco, no te inventes porcentajes, hombre, especialmente si hablamos de un papel de profesor que forma parte de un grupo, que no es ajeno a la dinámica del grupo. Entonces esos porcentajes no me cuadran, ya que profesor y alumnos dedican el 100% del tiempo a construir, cooperar y tomar decisiones juntos.

Es interesante ver cómo Lewis una vez más pone el dedo en la llaga, en mi opinión muy oportunamente. El profesor no es un apestado mudito sino una parte de un grupo que si usa su TTT profesionalmente puede generar conversación, construcción de significado y feedback. Y muchos alumnos están necesitados de eso, especialmente en contextos de no inmersión (algo que no tienes en cuenta en tu comentario)

Francisco Herrera dijo...

Pero Emilio, el problema no está en las estadísticas (que son obviamente ilustrativas y no medidas rigurosamente) sino en el fondo. Un profesor que abusa de su prerrogativa histórica de llevar la voz cantante difícilmente va a incluir a sus alumnos en ese "100% del tiempo (dedicado) a construir, cooperar y tomar decisiones juntos". No se trata de pedir a los alumnos que aprendan solos (y mandara callar al profesor), sino de hacerlos responsables de su propio aprendizaje.

Emilio Quintana dijo...

Exactamente, Francisco, estamos de acuerdo.

Entonces, ¿de qué estamos hablando? Porque desde luego mi intención no es incitar a los profesores a "abusar de ninguna de sus prerrogativas históricas" ni privilegios. Ni creo que esa sea la intención de un tipo tan listo como Lewis.

Yo estoy hablando de que el TTT es un recurso más que tenemos los profesores para generar ese aprendizaje constructivo y significativo, y que aprender a manejarlo, como digo en esta entrada antigua de Makelele, es muy importante, especialmente en contextos de no inmersión, cuando los alumnos te vienen a clase tres horas por semana después de siete días sin contacto alguno con la lengua meta.

Javier Villatoro dijo...

Yo no he dirigido nunca un centro, como Francisco, pero sí que en mi experiencia como director de estudios y, más tarde, en formación de profesores, he podido constatar que, efectivamente, hay una gran cantidad de profesores que acaparan mucho más de lo debido el tiempo de intervención en las clases.

En todo caso me parece, si me lo permitís, que en esta conversación habría un par de cuestiones que puntualizar.

En primer lugar, la enseñanza en contextos de no inmersión, como apunta Emilio, difiere mucho de la que se produce en un país de habla hispana. Y no sólo por el contexto, sino por la mayor carga horaria de los cursos intensivos.

Por otro lado, no se trata tanto de acentuar el cuánto (si un 10% o un ochenta), sino el cómo, el cuándo y el porqué.
Puede que haga falta que en determinadas clases sean los docentes quienes asuman el "protagonismo", mientras que otras debería ser el grupo quien llevase la voz cantante. No existe una fórmula universal al respecto: dependerá de la clase, del grupo, de los objetivos...

En todo caso, la tendencia a acaparar (no digo a utilizar) el tiempo de intervención suele darse mucho más ostensiblemente en profesores con escasa preparación profesional y que son víctimas de factores como estos:
- la "prerrogativa histórica" de la que habla Francisco, la figura del profesor que es quien "sabe" y quien "enseña", sigue siendo un cliché en la mente de la mayoría que se adopta de forma automática en el aula sea del tipo que sea
- "esos incómodos silencios" que se producen en el aula a la hora de la producción por parte de los aprendientes (aquí vale también la tendencia a llevar un millón de fotocopias para una clase de hora y media)
- primordial: la falta de un plan de actuación definido y determinado en el aula (qué vamos a tratar, qué voy a ayudar a aprender y cómo, etc.)
- el humano placer de llevar el mando de la situación
- etc.

Pero la preparación profesional no se adquiere tan sólo en los cursos de formación (de donde salen muchos con la boca llena de "enfoque por tareas" o "aprendizaje significativo") ni tampoco exclusivamente en la tantas veces dura realidad del aula, en la experiencia del día a día.

Soy de la opinión de que la empresa que vende los cursos de idiomas (hablo en general y no me refiero a La Janda, que conste: no conozco en absoluto la dinámica particular del centro al respecto) debería realizar siempre un pilotaje directo, por medio de un responsable o de un equipo, que ayude a esos profesores que Francisco comenta en la entrada a mejorar sus clases (el producto que ha comprado el cliente), a ofrecerles alternativas y dinámicas en las que se les oriente hacia una mayor rentabilidad del espacio-tiempo del aula en la que se producen las prácticas y los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Responsabilizar a los estudiantes de su propio proceso de aprendizaje significa que los profesores están preparados para ayudarles a hacerlo.

Nadie discute que haya que ofrecer un input, (a hablar se aprende sobre todo oyendo, aunque no estoy completamente de acuerdo con una afirmación tan categórica como la de Lewis), pero se trata de saber alternar, de comprender cuándo hay que introducir el silencio o el sonido en la partitura, y por qué suena bien así y no de otra manera.

Vamos, que no es el ringtone del "¿por qué no te callas?", pero sí que coincido con Francisco en que muchos profes deberían dejar de lado el complejo de Carlos Santana y callar la guitarrita de vez en cuando, que hay más músicos en escena y estamos tocando en grupo.

Vicenta dijo...

Creo que lo de las estadísticas no es ninguna tontería. Os sugiero que grabéis vuestras clases si no lo habéis hecho ya. Además del alto porcentaje que ocupa el discurso del profesor en el aula, se han de tener en cuenta otras cuestiones:
1. Qué funciones discursivas vehicula el profesor con su discurso y qué funciones vehiculan los alumnos (en muchas clases los alumnos tienen la oportunidad de "practicar" respuestas a requerimientos del profesor, pero no preguntas, presentación de información, peticiones d acciones, instrucciones, etc.
2. Cuando tenemos la sensación de que los alumnos participan mucho en clase, ¿tenemos en cuenta qué porcentaje de discurso llega a producir cada uno de ellos como individuos y no el porcentaje del grupo-clase?
3. Además, en niveles principiantes (A1), ¿tenemos en cuenta la "calidad de nuestro discurso" (teacher talk) y las consecuencias posibles como modelo de lengua pra el aprendizaje?

Francisco Herrera dijo...

Parece que ha quedado claro que hay que medir los tiempos de intervención en el aula y que hay que hacerlo de una manera científica (investigando no sólo la cantidad, sino también la calidad del discurso, como señala Vicenta). La única forma en que esto se puede hacer es con la observación de clases. Como pienso dedicar pronto un post a este tema no me extenderé mucho. Pero es sabido que una de las señas de identidad de los centros International House, como La Janda, es la importancia que damos a este punto. Creo que es a esto a lo que Javier se refiere con lo de pilotar la actuación de un profesor.

Anónimo dijo...

hola amigos participantes de evento blog, he elegido este método de presentación, un poco extraño debido a que no he podido asistir al proceso de publicación de nuevos proyectos empresariales por no cumplir dos condiciones; una que no estoy funcionando aún, y la segunda y mas importante es ….que llegue tarde a la inscripción.
De todas maneras quiero presentaros mi idea, el proyecto en que me embarco se llama www.disemdi.com y consiste en un periódico digital con formato de superblog.
Tu nos envias un articulo y te lo publicamos con un vinculo a tu pagina, hasta ahí todo normal, pero además ponemos un contador de visitas, y a fin de mes compartimos con los escritores, según las visitas que tenga cada uno, el cincuenta por ciento de nuestros ingresos, que se basan en la publicidad.

Ya hemos reunido un pequeño grupo de personas en un blog provisional; www.wwwdisemdicom.blogspot.com y tenemos una maqueta de lo que será nuestra web www.disemdi.blogsome.com si te atrae el proyecto mándanos tu bio, saldremos en navidad.

Un saludo

Jose Guillermo Chacón Montes.
Lonuestro27@hotmail.com

javier villatoro dijo...

Sí es verdad.
Quien conozca la línea de IH sabrá que estos centros dan una importancia primordial a la observación de las clases. Y dirigiendo tú uno de ellos, no me cabe duda de que es un punto en el que esta práctica debe cobrar un claro sentido en La Janda (basta darse un paseo por este blog para verlo).

Simplemente, en el post no quería crear diferencias entre "unos" y "otros", ni referirme a casos concretos, por lo que prefiero, si no te molesta, mantenerme en un "no conozco", que es rigurosamente cierto.

En cualquier caso, reitero lo dicho: la observación de las clases y la cooperación con los profesionales que imparten lecciones debería ser un punto esencial en todos centros (IH o no), cosa que no siempre sucede (o que no siempre arroja los resultados deseados).

Abundando, por otro lado, en el comentario de Victoria, efectivamente no es baladí el porcentaje de carga horaria que el docente emplea en el aula, en comparación con el grupo (por no entrar en el tiempo por asistente), pero coincido especialmente con ella en que además de la cuantificación, habría que cualificar el tipo de entradas que los profesores introducen en el aula (si sirven de modelo lingüístico eficaz, si se retoma el input de forma periódica, como evaluación, repaso y fijación, etc.) Hacerlo, como tú dices, de manera científica.

En fin, que ya seguiremos esta charla en el nuevo post que prometiste, ok?

Salu2

Francisco Herrera dijo...

A ver si saco tiempo y escribo un poco sobre observación de clases, para dejar clara mi posición en este tema. De todos modos adelanto que no veo la relación entre evaluar el trabajo del profesor de manera adecuada y las condiciones laborales. Es como si dijéramos ¿para qué voy a plantearme que mis alumnos aprendan si no me pagan lo que yo considero oportuno?

Javier Villatoro dijo...

Disculpa, Francisco, pero si repasas mis comentarios, comprobarás que yo no me he referido en ningún momento a las condiciones laborales de los profesores (ni siquiera había pensado en ello hasta ahora que lo has sacado a colación), sino de procesos de calidad en la enseñanza.
Creo que son dos temas que no se han cruzado en este post.
Un saludo.

Francisco Herrera dijo...

Lo siento, Javier, pero mi respuesta no se refería a tu comentario en concreto, sino que quería ser una precisión abierta. Ya sé que no hablabas sobre las condiciones laborales, pero sí me he encontrado con esa actitud muy a menudo. cuando le pides a los profesores que se observen a sí mismos, hay cierta desgana y mucho aire de fastidio. El comentario habitual es "como si no tuviéramos ya bastante".

Javier Villatoro dijo...

Nada que añadir.
Lamentablemente cierto.
Un saludo.