El español ¿industria o merienda de negros?

Hasta el momento, en listas de correo, foros, blogs y encuentros digitales lo que he encontrado ha sido una continua queja sobre las condiciones profesionales de los enseñantes de español en todas sus posibilidades: en el ámbito privado, en el universitario, en el del Instituto Cervantes. Por ahora no he encontrado a ningún director, jefe de estudio o responsable de personal que nos enseñe el otro lado de esta realidad profesional. Como ya llevo en el sector diecisiete años y en casi todo este tiempo he dirigido mi propio centro, voy a dar mi opinión, que como dice el cliché, será absolutamente personal. Así que, no quiero hacer creer que ésta es la forma en la que ven las cosas otros directores de escuelas privadas o los presidentes de las asociaciones de centros.

Lo primero que tengo que advertir es que montar y sacar adelante un centro de español es una empresa que no recomiendo a nadie en sus cabales. La competencia es tal que sólo si uno recibe capital para el blanqueo de dinero o dirige una fundación benéfica podrá decir que la enseñanza de ELE es un gran negocio. Un ejemplo: hay escuelas que ofrecen a sus agentes, los intermediarios que venden cursos en los países de origen, un 50% de comisión sobre el precio del programa. Esta cifra indica claramente que algo va mal en el sector empresarial y que, además de ser una práctica poco ética, no hay ninguna institución o entidad que ponga coto a la competencia desleal. ¿Cómo se mantiene un centro que ofrece la mitad de sus ganancias a los intermediarios? Probablemente la clave esté en que la empresa no pone mucho empeño en pagar los seguros sociales de los trabajadores, en promover la formación continua de sus profesores, en solicitar no ya un sello de calidad de enseñanza sino una simple licencia municipal de apertura. Y así podríamos seguir un buen rato. Es por eso que cuando se lanzan al vuelo las campanas del negocio del español me entra algo así como una risa floja. Pero que muy floja.

Por otro lado está la cuestión del apoyo institucional. Es verdad que algunas administraciones (locales, autonómicas o nacionales) se preocupan por echar una mano al sector industrial del español, lo que hace tiempo se denominó ERE (Español Recurso Económico), pero en general es un esfuerzo puntual, muchas veces políticamente interesado y en demasiadas ocasiones muy localista. También en el español cada uno barre para su casa.

La pregunta lógica es ¿debe todo esto afectar al status profesional del enseñante?

4 comentarios:

Leonor Quintana dijo...

Querido Francisco, gracias por poner sobre el tapete el tema!
Créeme que muchas veces he pensado en montar mi propia academia, pero me han echado para atrás cuestiones de índole personal, no tanto económica, por lo que pienso también mucho en los propietarios de academias y no los demonizo en absoluto...
Pero me he quedado en simple profe de a pie y sólo puedo hablar como tal. Tomé la decisión de dejar de trabajar en academias que me pagaban 7 euros por hora y no valoraban en absoluto mi labor. Cuando sufrí un accidente y me quemé la mano tuve que pedir la ayuda de una señora búlgara a la que pagaba, con vergüenza, 8 euros la hora... Hoy día, me considera amiga suya y esa es una de las pocas recompensas que he tenido en mi vida.
Quiero decir que, si no tenemos principios éticos, el camino es oscuro... ¿Quién decide el valor del esfuerzo de los trabajadores? Tengo la impresión de que en las últimas décadas hemos retrocedido en vez de avanzar y yo lo achaco a la sociedad consumista que ignora los verdaderos valores, pero se me puede considerar una inadaptada, por lo que apelo a la buena fé de los que habéis tenido más éxito para intentar lograr un mundo más justo e igualitario en vuestros ambientes de trabajo!
Uf, qué rollo... pero qué gran desahogo!!!

Mª Isabel González dijo...

Muchas gracias, Francisco, porque es muy importante tener también el punto de vista de alguien que gestiona su negocio. Es verdad que sacar cualquier negocio adelante es muy difícil -los impuestos que hay que pagar son muy elevados y las ayudas pocas-. Yo tengo un ejemplo muy cercano y, además, también ando como Leonor. Quizá, una de las soluciones para el tema sería la creación de cooperativas, pero sé que eso es algo difícil, si la gente no es consciente de las ventajas que este tipo de agrupaciones reporta. Además, supone que no sólo eres profesor... Bueno, ¿te importa que incorporemos tu visión a la interpretación de la encuesta? :). Nuestra voluntad es que todo quede reflejado para una mayor objetividad.

¡Ay! Ojalá, el resto de directores de academias, centros de enseñanza, etc. explicaran qué pasa y fueran tan honestos como tú... Mi experiencia personal con las academias no ha sido muy buena, la verdad, y cada vez que me acuerdo me pongo negra -reconozco mi parte de culpa en ello-. Pero eso es otro tema. ¿Es lícito tener dos personas trabajano sin contrato durante mucho tiempo y decir que no tienes dinero para pagarlo? ¿cómo puedes decir que no ganas dinero cuando el profesor está cobrando al alumno y ve el dinero que entra y sale? En fin... Tú te preguntas: ¿qué hago aquí trabajando si es un negocio tan ruinoso?

Perdón por el desahogo último, pero es que hay cada uno por ahí...

¡Ah! Subscribo los comentarios de Leonor. Mucho me temo que hemos ido para atrás como los cangrejos...

Un abrazo y gracias :).

Ana Aristu dijo...

Hola Francisco,

me uno a Leonor y a Maribel y te agradezco que compartieras tu punto de vista como empresario. Ni todos los propietarios de escuela son "ogros" ni todos los profesores " buenos". Sin embargo, sí podemos afirmar que la situación del profesor de academida es ,en la gran mayoría de los casos, lamentable. No tenemos contrato o, en el mejor de los casos, tenemos uno que se aleja bastante de la realidad, el sueldo es bajísimo...

A final de este mes dejo mi trabajo en una escuela porque me he negado a seguir aceptando unas condiciones que me parecen abusivas. Sin embargo, tengo pocas esperanzas en encontrar una escuela donde se ofrezcan unas condiciones mejores.Y mientras nosotros seguimos formándonos, investigando, etc

¿ Sabéis si existe un único convenio que regule la situación del profesor de español en academias privadas?

¿ Serviría de algo denunciar públicamente el nombre de estas escuelas?

¿ Las únicas soluciones son crear tu propia escuela o preparte unas oposiciones?

Gracias por dar la oportunidad de deshaogarnos y de compartir ideas, por algo tendremos que empezar, nO?

Por ciero, en agosto estaré por Vejer, ¿ caerá un chiclana?

Berenice dijo...

Hola, a tod@s:

Parece que esta es la ronda de los desahogos, aunque en realidad quiero preguntar si yo era la única ilusa que pensaba que en las academias como en las que yo he trabajado todos ganábamos lo mismo. Resulta que los profes de inglés, ganan muchísimo más, siendo verdaderos intrusos. ¿Qué mundo es éste?