Si me corriges mucho, ¡no hablo!

Uno de los principales problemas que tenemos los profesores es cómo debemos corregir a los estudiantes sin que la corrección suponga un obstáculo para la fluidez de la expresión oral del alumno. Antes la corrección se hacía normalmente mientras el alumno hablaba, lo cual impedía la fluidez. Por otra parte, no se pensaba ni se analizaba el origen del error; me refiero a que es muy importante saber por qué el estudiante tiene ese error y cómo podemos hacerle ver que es incorrecto.

Lo primero que hay que dejar claro en la clase es que los errores son la mejor forma de aprender una lengua y que no hay que avergonzarse, ya que hay alumnos que no hablan por miedo a cometerlos. En segundo lugar, los estudiantes siempre esperan la corrección por parte del profesor, y hay que hacerles ver que la autocorrección es el primer paso para solventar una falta. El segundo paso es la corrección del compañero (para esto es muy importante el trabajo en parejas). Y, por último, la del profesor. Hay muchas formas de corregir, a mí la que me da mejor resultado es la anotación de los errores mientras los estudiantes discuten un tema. La mayoría de las veces, antes de escribirlos, ellos se adelantan y se autocorrigen o son sus compañeros los que lo hacen. Es un buen ejercicio que termina con la fijación en la pizarra de los errores y una corrección por parte de toda la clase.

Pienso que es una buena forma de ver todas las faltas sin que ningún estudiante se sienta frustrado.

Diego Ceballos

1 comentarios:

Gonzalo Abio dijo...

Hola, Diego:
Creo que estos breves comentarios tuyos sobre el error, y las acciones y actitudes sobre el mismo están muy bien colocados y encaminados.
Incluso hasta en los casos de alumnos que te piden que les corrijas sus errores, las correcciones pueden llegar a ser pesadas y contraproducentes, destruyendo o desviando cualquier proceso de comunicación, hasta en los mejor intencionados.
La corrección de errores durante la comunicación oral se sabe que no tiene prácticamente efectos positivos (aunque eso puede ser discutible en dependencia del prisma por el que se vea).
Como bien dices, cuando se trabaja con grupos más o menos homogeneos los errores que son considerados estables y generales, propios de aquella etapa de aprendizaje, pueden ser corregidos o llamados a la atención de forma general sin individualizarlos.
Otra estrategia que puede ser usada, por lo menos en las producciones escritas más o menos cerradas como pueden ser traducciones y los dictados, es la autocorrección a partir de la muestra correcta que se les proporciona una vez terminada la actividad pretendida. Por ejemplo, si vas a trabajar una canción, previamente puedes hacer un pequeño dictado de la primera parte de la misma, después proporcionas la letra que vas a trabajar en otras cosas y ellos mismos revisan lo que escribieron, bastando apenas unos pocos minutos para realizar esa actividad completemente. A veces no es necesario que conozcan todo previamente, pues las palabras que no conozcan puedes deletrearlas. Así, la autocorrección podrá servir tambián como comprobación de hipótesis previas, y sólo después es que pasas a explicar el significado de esas palabras o frases desconocidas (si no son muchas, claro).