De la enseñanza presencial a la ¿virtual?

En mi (cada vez más atestada) lista de temas pendientes para este blog estaba hacer un comentario sobre la posibilidad de dar clase "virtual" (y lo entrecomillo porque cada vez es menos virtual y más real-real) en la plataforma Second Life con tecnología Moodle. Es lo que se ha dado en llamar Sloodle y, por lo que yo sé, aún está en fase de pruebas. Cuento esto porque el programa de la Cadena Ser Hoy por hoy ha lanzado su emisión en Second Life y se ha convertido así en la primera compañía de radio en español que conquista el mundo virtual en tres dimensiones que es para muchos su Segunda Vida. El futuro no sólo ya está aquí, es que ya lleva un rato esperándonos (por lo que parece). Olvidaros del libro de texto, de la pizarra (ni interativa, ni encerado), de las fotocopias, de las transparencias y los rotuladores. Hay que empezar a diseñar cursos de español a golpe de ratón. Del profesor mediador hemos pasado a simple avatar. Magister dixit: una sombra, una ficción. Pero una ficción "real".

2 comentarios:

eq dijo...

Y a mí que este tema no me motiva nada... Mi interés por los mundos virtuales y los videojuegos es nulo. Y lo de la Cadena Ser me parece un esnobismo sin mayor trascendencia.

¿O me equivoco?

Francisco Herrera dijo...

Como con todas las novedades, hay que esperar a ver qué es lo que queda. A lo mejor dentro de un par de años nos estaremos riendo de iniciativas como ésta o la veremos como proyectos visionarios.

Lo que está claro es que hay un camino abierto para el elearning, que ahora mismo se encuentra estancado. La realidad virtual tiene grandes aplicaciones en potencia para la educación, pero nada tangible por el momento.

También hay que tener en cuenta que los nativos digitales, aquellos que han nacido ya en la era de la pantalla y el teclado, están tan habituados a cosas como Second Life que para ellos lo realmente virtual es una pizarra y una tiza.

Yo creo que no es cuestión de si nos equivocamos o no. Como se dice: hay que conducir mirando hacia delante, pero sin perder de vista el retrovisor.